Actualidad
No siempre tienes una hora, una habitación separada y la cabeza despejada. A veces puedes simplemente sentarte durante unos minutos, tocar una frase familiar y volver al resto del día. Es en momentos como estos cuando un breve ritual con arpa resulta útil: sencillo de comenzar y lo suficientemente específico como para no tener que preguntarse qué hacer cada vez.
Tienes tu instrumento listo y algunas notas favoritas, pero cuando quieres combinarlas con palabras, de repente todo sucede a la vez. La mano busca el tubo, los ojos buscan la siguiente frase y la voz se acelera. Ayuda seguir una secuencia sencilla: toca, deja que el sonido resuene y solo entonces habla.
Lo que más nos gusta es el momento en que unos sonidos dejan de ser un ensayo de instrumento y se convierten en su propia música. Repites la frase, respondes con tu voz, cambias la última nota. El arpa sigue siendo la misma, pero la forma de tocar pasa a ser tuya. En Sacred Forest ese placer es nuestro punto de partida cuando hablamos de nuestros instrumentos.