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La sala está lista, los participantes toman asiento y tienes varios instrumentos frente a ti. La decisión más difícil suele llegar en el primer minuto: ¿por dónde empezar y cuánto tocar? El arpa de cristal te ofrece un cómodo punto de partida. Una nota le permite escuchar la acústica de la sala y una frase breve y recurrente puede conectar partes posteriores de la reunión.
Cantas una vocal y debajo suena un arpa. A veces inmediatamente sientes que la voz encaja bien con el instrumento. Otras veces quieres bajar un poco más o elegir una nota diferente. La conversación sobre 432 Hz y 440 Hz se vuelve más interesante cuando comienza tocando y escuchando.
No siempre tienes una hora, una habitación separada y la cabeza despejada. A veces puedes simplemente sentarte durante unos minutos, tocar una frase familiar y volver al resto del día. Es en momentos como estos cuando un breve ritual con arpa resulta útil: sencillo de comenzar y lo suficientemente específico como para no tener que preguntarse qué hacer cada vez.
Los tubos transparentes en un marco parecen una pequeña escultura sonora. Sin embargo, basta un ligero movimiento de la mazo para escuchar el instrumento: notas claras, resonancias largas y una melodía que creas con tu propia mano. El arpa de cristal combina un comienzo sencillo con la capacidad de descubrir nuevas frases constantemente.
Lo que más nos gusta es el momento en que unos sonidos dejan de ser un ensayo de instrumento y se convierten en su propia música. Repites la frase, respondes con tu voz, cambias la última nota. El arpa sigue siendo la misma, pero la forma de tocar pasa a ser tuya. En Sacred Forest ese placer es nuestro punto de partida cuando hablamos de nuestros instrumentos.