Tienes tu instrumento listo y algunas notas favoritas, pero cuando quieres combinarlas con palabras, de repente todo sucede a la vez. La mano busca el tubo, los ojos buscan la siguiente frase y la voz se acelera. Ayuda seguir una secuencia sencilla: toca, deja que el sonido resuene y solo entonces habla.
A continuación encontrarás tres guiones completos: instalarse pacíficamente en el lugar, descansar junto a un lago imaginario y una breve intención matutina. Conservan espacio para las imágenes, el silencio y la propia forma de hablar. Puedes leerlos a otra persona, liderar un grupo pequeño o grabarlos tú mismo.
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¿Cómo utilizar las señales musicales?
El texto entre comillas está destinado a ser dicho en voz alta. Los párrafos en negrita describen las indicaciones para tocar y las pausas; no los lea a los participantes. Los tiempos indicados son aproximados. Después de las frases, deja unos momentos sin palabras nuevas y deja que los sonidos se apaguen con calma en las pausas marcadas.
Los guiones utilizan notas disponibles en Chakra C y Planetary C. Un C sin marcar significa un C en el registro que elijas para comenzar, y "C alto" significa el C una octava por encima de él. En Chakra C, estos son C5 y C6. En Planetary C, elija un registro consistente antes de comenzar. Toca notas consecutivas con un mazo, incluso cuando quieras que sus sonidos se superpongan.
Si tienes un modelo diferente, mantén el orden de las partes y la naturaleza del gesto, pero prepara tu propio conjunto de notas disponibles. C, E, G no se adapta a todos los instrumentos. En la aplicación Sacred Forest puedes comprobar las frases antes de probar con el texto.
Antes de comenzar, acuerde una posición cómoda, un volumen y una señal para hacer una pausa o detenerse. El participante puede mantener los ojos abiertos y cambiar la posición de su cuerpo. En lugar de esperar la misma experiencia, invítalos a escuchar y elegir lo que les resulte agradable.
1. Aquí en la tierra: instalarnos pacíficamente
Permite aproximadamente entre 7 y 9 minutos con pausas. Elige este escenario cuando quieras comenzar con un simple contacto con el suelo y el entorno. Si prefieres una guía sin visualización, limítate a la sensación de tus pies y la superficie que los sostiene.
Toca tres C suaves, separadas por silencios claros.
Siéntate o acuéstate cómodamente. Puedes cerrar los ojos o mantener la mirada en un solo lugar. Observa la superficie que te sostiene. Verifica dónde se une su cuerpo con el piso, la colchoneta o la silla. Si quieres mejorar algo, hazlo ahora.
Toca D, luego E. Escuchen su sonido juntos.
Dirige tu atención a tus pies. Observa su peso, la posición de los dedos de los pies y su contacto con lo que hay debajo de ellos. No es necesario buscar una impresión particular. Puedes saber que los pies están aquí.
Toca G. Deja unos 10 segundos sin palabras.
Si te apetece, imagina raíces que se extienden desde tus pies hasta la tierra. Se extienden lentamente hacia los lados. No tienen que ir muy lejos. Todo lo que necesitas es una imagen de un lugar donde puedas detenerte un momento.
Pausa de unos 15 segundos. No agregues una nota nueva
Observa tu respiración tal como es. En tu próxima exhalación, puedes dejar que tus brazos caigan un poco más libremente. Si nada cambia, puedes quedarte aquí también. La tierra en esta imagen no requiere ningún esfuerzo de tu parte.
Toca C, D, E, dejando unos segundos entre notas.
Imagina la luz cayendo sobre el suelo alrededor del árbol. Cálido, tranquilo, sin prisas. Puedes ser parte de esta imagen por un momento o volver a la simple sensación de tus pies. Elige aquello con lo que te sientas cómodo.
Toca C, E, G suavemente durante aproximadamente un minuto y luego vuelva a C, dejando pausas entre las repeticiones. No agregues narración
Toca C y después de un rato G, dejando que los sonidos se encuentren.
Escucha el último sonido. Observa cómo cambia a medida que se vuelve más silencioso. No tienes que detenerlo ni buscar el siguiente. Por este momento puedes simplemente escuchar.
Deja unos 20 segundos. Luego toca un C tranquilo
Observa lentamente la habitación. Sonidos que vienen de muy lejos. La superficie debajo del cuerpo. Puedes mover los dedos de las manos y de los pies. Si tus ojos estaban cerrados, ábrelos a tu propio ritmo. Quédate un momento más antes de levantarte.
Deja el mazo y deja que la última nota se desvanezca.

2. Junto a un lago tranquilo: descansa con sonido
Dedica entre 9 y 12 minutos a desarrollar las pausas musicales según sea necesario. Este escenario utiliza la imagen de un lago y una luz. Si el agua no es una asociación agradable para el oyente, reemplace la orilla del lago con un claro del bosque, manteniendo el resto de la secuencia.
Toca C, E, G lentamente. Repite la frase más tranquilamente y haz una pausa
Encuentra una posición corporal cómoda. Comprueba si tus manos pueden descansar y si quieres cambiar la posición de tu cabeza. Durante un tiempo no tendrás que ir a ningún lado. Puedes dejar que el sonido aparezca y desaparezca a tu lado.
Toca E, luego G. Deja algunas respiraciones tranquilas sin narración.
Imagínate la orilla de un lago en un momento tranquilo del día. Te sientas en un lugar cómodo, mirando el agua. La superficie se mueve ligeramente. Cada reflejo de luz aparece por un momento y desaparece. No tienes que quedarte con nada.
Toca A, G, E, dejando caer la frase.
Puedes notar la cara, la mandíbula y los hombros. Si hay espacio para un poco más de comodidad, permítete encontrarlo. Del mismo modo, puedes simplemente permanecer en tu posición actual y observar el agua imaginaria.
Pausa de unos 20 segundos.
Los pensamientos pueden surgir como sonidos. No es necesario que responda todas y cada una de ellas. Cuando quieras, vuelve a un detalle: la luz en el agua, la superficie debajo del cuerpo o la nota que se desvanece.
Toca E, G, C alto, uno a la vez y suavemente. Sólo repite si quieres ampliar la parte musical
La luz se vuelve más suave sobre el lago. Puedes imaginar la tarde y la primera estrella. No es necesario que veas esta imagen con claridad. A veces basta con recordar un lugar donde fue bueno descansar.
Deja unos dos minutos para la música en sí. Vuelve a Mi, Sol y Do agudo, intercalando frases cortas con silencio. Toca con menos frecuencia
Toca Sol y luego Mi. Aumenta el espacio entre las notas.
Quédate un rato con lo más disponible ahora. Quizás sea el sonido. Quizás el peso de tu mano. O tal vez simplemente saber que no tienes que decir nada en este momento.
Deja unos 30 segundos sin palabras ni nuevos golpes.
Empiece a notar la habitación en la que se encuentra. Su tamaño, sonidos, temperatura del aire. Puedes mover los dedos, estirarte o cambiar de posición. Vuelve a mirar la habitación a tu propio ritmo.
Toca una sola nota C, suave.
No es necesario que hables de inmediato. Date un momento para este momento entre la escucha y el resto de tu día.
Termina en silencio.
3. Una palabra para la mañana
Esta meditación más corta dura aproximadamente de 4 a 6 minutos. Es útil como ritual matutino independiente o como inicio de clases pequeñas. La música podría ser más clara, pero aún así no necesita acentos fuertes.
Toca C, E, G, C alto. Deja una pausa
El día apenas comienza. Encuentra un lugar cómodo y observa cómo te sientas. Siente tus pies, manos y el contacto con el suelo. Escucha un rato antes de empezar a planificar.
Toca C, E, C.
Piensa en una palabra que quieras tener cerca de ti hoy. Podría ser curiosidad, calma, coraje o gentileza. Puedes elegir otros. No tiene por qué ser enorme ni especialmente bonito. Basta con que signifique algo para ti.
Deja unos 15 segundos de silencio.
Imagínate un momento normal del día que tenemos por delante. Una conversación, el camino al trabajo, preparar una comida. ¿Cómo podría verse esa palabra allí mismo? Tal vez signifique hacer una pregunta más tranquila, tomar un breve descanso o escuchar atentamente la respuesta.
Toca C, E, G. Repite la frase una vez, a un ritmo cómodo.
Elige una pequeña acción que te recuerde tu palabra. Puedes escribir la palabra en una hoja de papel, volver a leerla mientras tomas una taza de té o recordar la melodía. No es necesario que estés de un mismo humor todo el día.
Toca G y deja que resuene.
Observa la habitación y tu respiración. Mueve tus manos. Si tus ojos estaban cerrados, ábrelos lentamente. Puedes llevarte esta palabra contigo y ver qué surge de ella más tarde.
Toca G, E, C como un retorno tranquilo. Baja el mazo
Marcar entradas antes de leer
En la copia impresa, subraye la primera palabra de cada fragmento hablado y coloque un pequeño punto al lado de las notas. Gracias a esto, podrás distinguir entre el lugar de tu mano y el lugar de tu voz de un solo vistazo. Marca pausas más largas con una línea en blanco; el texto no fomentará visualmente una lectura adicional inmediata.
En tu primer intento, reproduce solo las indicaciones musicales. En el segundo, lea sólo el texto hablado en voz alta. En la tercera, combine los dos y cronometre la sesión. Si la meditación es más corta de lo previsto, extienda los pasajes de escucha marcados; si es más larga, elimine una repetición de una frase. Mantén su ritmo de conversación tranquilo.
En el escenario junto al lago, deja el espacio más grande después de la imagen del agua, en el escenario de la mañana, después de pedir tu propia palabra. Estos dos lugares desempeñan papeles diferentes: uno te permite quedarte con la imagen, el otro te permite encontrar una respuesta personal. Es la duración de estos descansos lo que da a cada meditación su propio carácter.
Ensayo antes de dirigir la sesión
Lee el texto seleccionado en voz alta y mida todo junto con la música. Las duraciones indicadas dependen principalmente de pausas y repeticiones. Si es demasiado corto, alargue la parte de escucha; No es necesario añadir más metáforas. Si es demasiado larga, elimina una imagen o una repetición de la frase.
Grabar el ensayo desde el lugar del participante. Comprueba que las palabras sigan siendo inteligibles y que el arpa no ahogue los finales de las frases. Marca también los lugares donde quieres tomar un respiro natural. Tu voz debe sonar como la tuya, no como la del papel que estás interpretando.
Al final, deja tiempo para un cambio de posición y un cierre corto. Es posible que el participante quiera decir algo o permanecer en silencio por un rato. El último silencio pertenece al guión tanto como la primera nota.