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El cuenco comienza a cantar mientras mueves el mazo alrededor de su borde. El tono continúa y su carácter cambia con el toque. Un momento después, el arpa añade tres notas distintas que forman una breve melodía. Ambos instrumentos pueden mantener su sonido, pero cada uno invita a tus manos y a tu imaginación a una forma distinta de tocar.
Lo que más nos gusta es el momento en que unos sonidos dejan de ser un ensayo de instrumento y se convierten en su propia música. Repites la frase, respondes con tu voz, cambias la última nota. El arpa sigue siendo la misma, pero la forma de tocar pasa a ser tuya. En Sacred Forest ese placer es nuestro punto de partida cuando hablamos de nuestros instrumentos.